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Amar demasiado - El sitio de la Lic. Teresa GonzálezAmar demasiado - El sitio de la Lic. Teresa González
   
 
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Sección: RELACIONES ADICTIVAS   << -  >>

¿Cómo amar sin enfermar?

La mayoría de las personas, adhiriéndose a la creencia popular, sienten que “si no sufren no están enamorados”, es pues una creencia platónica en la cual se asocia el amor al dolor. Si bien se podría decir que es una convención universal, ésta se aleja del amor verdadero e incluso genera lo contrario a lo que queremos lograr. Esta idea, para los profesionales de la salud, es considerada no sólo patológica en sí misma sino que además acarrea otros trastornos por sus consecuencias.

El “amar desesperadamente” va en la misma línea de que “si no se sufre no se está enamorado”; y esta “loca manera de amar” se convierte en adicción como cualquier otra (droga, alcohol, juego compulsivo, etc.). La persona que es adicta a una relación afectiva siente que “no puede vivir sin el otro”, “que no existe sin el otro”, y estos sentimientos logran justamente el efecto contrario, es decir: la culminación de la relación, la escena más temida.

El individuo dependiente de afecto presenta ciertas características:
  • Adhesión exagerada a su pareja.
  • Síndrome de abstinencia en los momentos en que la persona amada no está con ella
  • Inversión témporo-espacial para mantener cerca a la pareja.
  • Alteración importante en el desarrollo normal a nivel social, laboral, etc.
  • Miedo a la soledad.
  • Falta de autoestima.

Una de las herramientas para evitar estas relaciones disfuncionales que solemos ofrecer los profesionales a nuestros pacientes; es en principio y fundamentalmente, “enseñarles” a corregir ciertos esquemas mentales erróneos como que tener una relación verdaderamente amorosa debe basarse en el sufrimiento. Contrariamente a esto, intentamos desmistificar estas creencias angustiosas.

Otras de las claves es propiciarles a nuestros pacientes la posibilidad de reflexionar antes de involucrarse; el poder darse un tiempo para evaluar lo positivo y negativo de esa futura elección. También es importante no confundir pasado con presente: no quedarse enganchado en lo que fue, y que en realidad ya no es. Esa ilusión de lo que fue no permite que miremos el hoy y que evaluemos lo que realmente está pasando con nuestro presente.

Y por último, permitirse entusiasmarse en una relación pero no enloquecerse. El entusiasmo te mantiene en la realidad, te acerca a la vida con alegría, en cambio; el enloquecerse distorsiona la realidad y produce angustia y sufrimiento en quien lo padece.

Por eso aliento a mis pacientes a que puedan construir una relación sana, una verdadera “historia de amor”, sí con entusiasmo y no con locura, lo que permitirá un profundo crecimiento de ambos miembros de la pareja, viviendo ese amor con todas las fuerzas, apasionándose, pero sin destruirse. La pasión saludable no implica perder conciencia.

Mis queridos lectores, les regalo esta frase que mucha satisfacción les ha dado a mis pacientes: “El amor es como las mariposas, si tratas de alcanzarlas desesperadamente, se alejan, pero si te quedas quieto se posan sobre ti” (Tagore).

Lic. Teresa González

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