Culpas compartidas, peleas y sometimiento
Pido a uno de mis pacientes que describa la personalidad de su pareja (su esposa, en este caso), con quien mantiene una relación conflictiva:
Bueno... Ella es de esas personas que siempre está echándose la culpa por todo. Creo que es porque proviene de una familia represora donde sus padres se llevaban mal y se peleaban continuamente. Además siempre me está preguntando si la quiero; es como si se deprimiera porque no la mimo continuamente o porque me ocupo de mis cosas. Creo que se cree mala, como si estuviera permanentemente en falta. Le cuesta mucho tomar decisiones, porque es de las que se creen que todo va a salirle mal. ¡Si hasta piensa que nadie la quiere, que no es digna de que la estimen!Lo interrumpo y le pregunto:
¿Está seguro de que está describiendo a su pareja? ¿O está describiéndose a si mismo?
Mi paciente se detiene, reflexiona unos momentos me mira con desconfianza. Cuando le recuerdo algunas confesiones que me hizo en otras sesiones y algunos de los ejemplos que me relató, admite mi observación; reconoce que lo que está diciendo de su pareja son cosas que le ocurren también a él.
A mi paciente le molestan ciertas actitudes de su esposa, lo ponen mal y le hacen montar en cólera, originando discusiones y hasta duras peleas.
Él reprocha a su mujer por las cosas que ella hace y por las reacciones que tiene; no se da cuenta de que a quién más está reprochando es a si mismo.
Sí, mi paciente está muy enojado consigo mismo, pero le cuesta admitirlo.
Y con tal de no ver sus propios conflictos, lo que le obligaría a tratar de cambiar y enfrentar decisiones que por el momento no se anima, se descarga en el otro y, por supuesto, escudándose en él.
Es imposible que una relación que una relación de personas pueda ser responsabilidad de una sola. Pero cuando dos personas no se entienden y se llevan mal, no solo hay que tratar de averiguar en qué disienten, sino en que se parecen. Pues conocer a tiempo cuando y como una pareja participa conjuntamente y sin darse cuenta en las mismas actitudes negativas, ayuda al menos para evitar reproches y acusaciones hirientes.
Lic. Teresa González |