Las relaciones adictivas
La lógica y la razón indican que si una relación es mala y nos perjudica, lo sensato es darla por concluida. Sin embargo, el nudo se vuelve a veces tan difícil de desatar que es imposible romperlo. Es más: las parejas conflictivas también se necesitan, aunque más no sea para seguir sufriendo y atacándose.
La culpa, el miedo a la soledad y la tranquilidad aparente que otorga el descargar las responsabilidades en el otro, son elementos más que suficientes como para mantenerlos juntos ("juntos" pero no unidos), a veces hasta el final de sus días. Y la relación se degrada hasta tal punto, que uno no puede vivir sin los conflictos del otro. ¿Acaso, sin necesidad de ser psicólogos, todos no hemos sido testigos alguna vez de esas violentas discusiones que matrimonios de ancianos son capaces de sostener aun en plena calle, repitiéndose las mismas amenazas y los mismos reproches de tantas décadas atrás?
El nivel máximo de dependencia y sometimiento al que puede llegar una pareja aparece en las denominadas Relaciones Adictivas, tema del que ya hablé en páginas anteriores y cuya definición conviene recordar:
Relación Adictiva es aquella en que las parejas se unen para hacerse daño, pero que no pueden romper, ya sea principalmente por temor, culpa, debilidad o falta de autoestima. El primer paso que debe dar una pareja que mantiene una dependencia y un sometimiento recíprocos, es tratar de discriminar no únicamente cuáles son sus diferencias sino cuáles son las actitudes negativas que comparten.
Empezarán por comprenderse mejor y dejarán de odiarse. Es posible también que reviertan esa disfuncionalidad y terminen en verdadero amor, pero si descubren que irremisiblemente no se aman, estarán en mejores condiciones como para acordar la separación sin ofenderse o lastimarse.
No pretendo ofrecer una lista completa de los rasgos que caracterizan a las personas propensas a establecer una relación dependiente y sometida.
Existen matices y es imposible abarcarlos. Expongo, sin embargo, algunas —aunque muy pocas— de las características más salientes:
- Ignorar sus propios conflictos psicológicos y asegurar que no tiene ninguno
- Mantenerse siempre ocupado, para no mirar a su alrededor
- Vigilar obsesivamente a su pareja
- Somatizar y contraer muchas enfermedades
- Sentir que sus padres no lo quisieron
- Enamorarse de quien nunca lo amará
- Amenazar con frecuencia a su pareja
- Fantasear con otra persona mientras mantiene relaciones sexuales con su pareja
- Excitarse sexualmente después de una pelea violenta
- Creerse incapaz de autoabastecerse económicamente en caso de separación
Creer que no soportará el verse solo.
Lic. Teresa González |