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Amar demasiado - El sitio de la Lic. Teresa GonzálezAmar demasiado - El sitio de la Lic. Teresa González
   
 
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Sección: RELACIONES ADICTIVAS   << -  >>

¿Me aman o me esclavizan?

Hay personas, tanto mujeres como hombres, que dicen vivir exclusivamente para su pareja, descuidando incluso sus propios intentos de realización personal, necesitadas sólo de complacer, y en buena parte no mienten. Sin embargo se engañan si creen que con eso están demostrando un verdadero amor.


A veces ejercen una presión tan fuerte tratando de ordenar y dirigir la vida del otro, que no dejan margen para otras decisiones que no sean las suyas.

Quien ama realmente, respeta a su pareja, no trata de oprimir; al contrario, sabe que el don más precioso que puede ofrecer es el de la libertad.

Estar permanentemente encima de alguien es manifestación de una necesidad enfermiza de controlarlo.

Ayudar es una cosa, maniatarlo es otra.

Ese "estar encima" se expresa no sólo por medio de la vigilancia y el acecho, sino cuando lo que se pretende en apariencia es favorecer al otro. Y ello ocurre también en relaciones que no son de pareja.

Declaraciones como: “Nunca me casé porque tenía que cuidar a mis padres”, o “Tuve oportunidad de ir a trabajar en los Estados Unidos, pero no lo hice para no hacer sufrir a mi mamá”, denotan más sometimiento y culpa que comprensión y cariño. “Yo deseaba estudiar artes plásticas, pero sacrifiqué mi vocación y me recibí de abogado como quería mi papá”.

Cuando en el consultorio alguien nos confiesa cosas así, a veces no se da cuenta de cuán grande es la carga de frustración que arrastra, hasta que logramos que deje de reprimirse y se manifieste con sinceridad. Es entonces cuando se anima a descargar su rabia y su rencor. Y por supuesto que le sobrará razón para enojarse.

Donde hay un sometido, hay otro que somete.

Así como hay personas que exigen una permanente atención para que estén pendientes de ellas y reclamando que se les haga caso en todo, las hay que dedican su vida a satisfacerlas.

Efectivamente, el temor a la soledad, la falta de autoestima, pueden empujarnos a vivir adheridos a otro para que nos explote.

Lo que nos empuja a ello es la fantasía de que si nos entregamos de cuerpo y alma, recibiremos el apoyo y la fortaleza que nos faltan.

Lic. Teresa González

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